lunes, mayo 28, 2007

Eu tamén me absteño

Sorprendente –e acertado– o artigo que publica hoxe César Casal en La Voz de Galicia. Para firmar debaixo.

Me abstengo
ME ABSTENGO de comentar los resultados de este dos contra uno. Me centro en los que no votan o lo hacen en blanco, que es como luce la Liga. Son legión. Con el 96% escrutado, 21 millones de españoles votaron, 12 millones ni se plantearon ir hasta su colegio electoral y casi medio millón lo hicieron en blanco. Cada vez votan menos. La abstención es el partido que más crece. Unos cuatro puntos en España. La gente está harta de los políticos. Y las operaciones malayas, con el dinero en bolsas de la basura, no ayudan nada.
Los candidatos no resultan creíbles. Se suben al pedestal de los carteles durante dos semanas y dicen tener la solución a todos los problemas. No paran de hablarnos de que la economía va mejor que nunca, mientras que los de a pie llegamos asfixiados, hipotecados, a fin de mes. O los políticos cambian de discurso, todos, y abandonan la política ficción o las urnas terminarán por vaciarse. En las municipales es aún más notorio. Tal vez, por cercanía. Todos tenemos un amigo concejal que no había pegado palo en su vida y al que en cuanto entra en la corporación se le abren mil puertas. Tiene un sueldo estupendo y la sonrisa le pinta la cara durante cuatro años. Por supuesto, hay políticos honestos. Como hay manzanas sanas en un cesto. Pero los gusanos abundan. Y se reproducen.
Nunca comprendí el motivo de tantos coches oficiales para cargos intermedios. ¿No puede un político ir a trabajar en su coche como hacemos los demás? Así verían lo divertido que es sufrir el atasco de todos los días. ¿No pueden solucionar los problemas en reuniones en el despacho y no en tantas comidas de presunto trabajo que pagamos todos, aunque parezca que invitan ellos? En una ciudad como A Coruña votaron 117.000, pero se quedaron en casa 101.000 ciudadanos y cerca de 4.000 eligieron el voto en blanco. Una barbaridad. La política por esta hoja de ruta se va a convertir en algo para militantes. Y que ellos solos se lo guisen y se lo coman es muy peligroso. ¿Cuándo tendremos políticos accesibles que reconocen sus defectos y se identifican con nuestras pesadillas de todos los días?